No se vende, pero fue comprado

El contenido de este blog no puede ni debe ser vendido, pero ha sido comprado.
El tiempo que uno dedica a las cosas o a las personas es lo que las vuelve valiosas. Cuando doy mi tiempo a algo estoy cediendo mi vida, la vida que transcurre en ese tiempo. El receptor termina teniendo algo mío. Esta es la clave para cumplir con el mandato de Levítico 19: 18: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Pero Jesús nos dio un nuevo mandamiento: Amar al prójimo más que a uno mismo, hasta dar la vida por él. (Juan 15: 12-13) Salvo para defender la integridad de algún integrante de la familia o de alguien muy amado, nuestro sacrificio no es beneficioso en la forma en que resulta el de Cristo. Perder la vida cruentamente en beneficio de otro no redime porque somos pecadores. Pero sí es posible dedicarle tanta atención a alguien que podamos afirmar que hemos dejado la vida en él o por él. No de manera cruenta o sacrificial, sino en cuanto a entrega y dedicación. Así como le dedicamos nuestra vida a Jehová, también es bueno darla por otro invirtiendo nuestro tiempo en él.
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jueves, 9 de enero de 2014

Por qué prefiero la amistad con una mujer



¿Por qué me gusta tanto la amistad con mujeres?


Muchos miran con recelo mi afición a ser amigo “confidente” con el sexo opuesto. Inclusive las mismas mujeres, hasta que se atreven a probar una visita a mi corazón.

Las veo -muchas veces- vacilantes como palomas antes de comer de la mano. Quieren y no quieren; amagan, se retraen. Yo sigo, paciente, mostrándome como soy y siendo todo lo transparente que puedo. No haciendo movimientos bruscos. Procurando no asustarlas. Les cuento cosas mías, desnudo mi intimidad. Al final, tarde o temprano, acceden y confían. Puede llevar mucho tiempo, pero vale la espera.

¿Por qué vale la espera? ¿Qué placer encuentro en lograr habla confidencial con una mujer? ¿Soy un mujeriego sublimado? ¿Esconde mi amistad repetida con mujeres alguna desviación insana, oculta, a pesar de no haber hecho nuca nada malo con ellas? No lo sé. Diría que no. No puedo acceder a lo que –por definición- es inconsciente. Pero diría que no.

¿Es Jehová mujeriego? Menuda pregunta. ¿Quién se atrevería a decir que sí? Sin embargo, en el pueblo de Dios la relación de mujeres a hombres es cercana a siete a uno. Es decir, hay siete mujeres por cada hombre. ¿Por qué? La Palabra dice que nadie se acerca a Jesús a menos que Dios lo atraiga. (Juan 6: 44) ¿Por qué más mujeres que hombres? ¿Es Dios mujeriego?

La Biblia dice que Dios creó a los seres humanos a su imagen y semejanza. También dice que Dios es amor (1ª de Juan 4: 8). Dios nos creó con la capacidad de amar y la necesidad de ser amados. Hombres y mujeres.

Pero el hombre resultó estar solo. Jehová le explicó a su Obrero Maestro e Hijo Unigénito por qué habría que crear un complemento físico y emocional para Adán y todos los hombres por venir en él: “No es bueno que el hombre continúe solo”.

Y creó a “Varona”, porque de varón había sido tomada (1). (La palabra hebrea que se traduce “mujer” significa, literalmente, “hombre femenino”) Adán, luego de conocerla, la llamó Eva, porque iba a ser la madre de todo lo viviente (de la humanidad). Es que las dádivas de Jehová son perfectas, inmejorables. Por decir algo, Adán, en su soledad, podría haber creado una pelota de cuero. Después de familiarizarse con su uso quizás pudiera haber imaginado un juego llamado balón-pie o foot-ball (aunque el lenguaje de Adán no fue, seguramente, ni el español ni el inglés) El buen Dios podría haberle suministrado diez compañeros de juego, más otros once rivales, más tres árbitros, más dos hinchadas. Pero no hubiera sido una dádiva perfecta. Pese a lo que parecen mostrar muchos hombres actuales, no todo es fútbol. Muchos dicen que Jehová le dio una esposa a Adán. Se equivocan. Grueso error. Jehová le dio la humanidad entera a Adán. No solo una esposa. Le dio el equipo de fútbol, la orquesta sinfónica, a Bach, a Mozart, a Beethoven; proveyó escritores como Cervantes, Machado o Shakespeare, Alfonsina Storni, Mary Shelley o Gabriela Mistral;  todo lo bueno que provino del hombre se lo dio Jehová por medio de Eva. Adán solo era insuficiente.

Creó Dios al hombre práctico, lógico, ejecutivo, simple. Hizo a la mujer delicada, sutil, complicada. ¡Vaya si es complicada! Deliciosamente complicada. Le dio suavidad, dulzura, ternura. Y una resistencia inigualable, abnegada, como para ser madre por una eternidad. Pero algo más, algo muy importante, fundamental: la hizo todo sentimiento, la llenó y la rebasó de amor. Si Dios es amor, si Dios es la expresión excelsa de amor, del cielo hacia abajo no hay nadie que ame como ama una mujer.

Acceder al corazón profundo de una mujer es entrar en un paraíso, en la embajada o el consulado de Dios. Es un reino de amor, sonrisas, risas, lágrimas y sentimientos que suenan como una sublime sinfonía, como el canto de un ruiseñor. Si usted no alcanza a comprender la profundidad del amor de Dios, no se culpe. Los caminos de Dios son más altos que los nuestros y su mente más elevada que la nuestra. Si no alcanza a comprender, baje algunos escalones y pruebe de entrar en el corazón de una mujer. Paciencia, golpee y espere; se abre desde adentro. Como el Palo, la astilla. Después de todo es una embajada.

Con Eva, Dios dio término a su primer período creativo. Entró en su día de descanso. En el banquete de bodas en Caná (Juan 2: 1-10), el director del banquete elogió al novio –que nada tenía que ver con el elogio- por guardar lo mejor para el final. Jesús era y es la imagen de su Padre, lo imitó y lo imita en todo. Dios terminó su Creación con Eva… Dejó el mejor vino para el final. ¿Responde esto su pregunta?
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(1) No está de más hacer una mención al hecho de que la falsa costilla es el único hueso del cuerpo humano que se regenera completamente si se deja un pedacito de periostio. Esto es usado en cirugía reparadora cuando hay que hacer injertos de hueso. Puede extraerse toda la costilla, hacer las reconstrucciones necesarias y volver a usar la misma costilla, ya crecida, dos años después. Es muy útil, porque no hay rechazo. Hay otros dos huesos en el cuerpo humano que se regeneran, pero parcialmente, en ciertas localizaciones.

Así que, con apoyo de la medicina, puedo afirmar que nuestras intrépidas costillas nos hacen la vida más difícil pero divertida, entretenida, deliciosamente complicada, remuneradora. Dios no se equivoca. Un aplauso para "el Cocinero".Las costillas le salieron maravillosamente bien.

sábado, 4 de enero de 2014

¿Cómo dijo?

La mente tiende a interpretar lo que percibimos de acuerdo a lo que conocemos. Muchos, por desconocimiento, han creído escuchar "rata cruel" en donde el tango dice:

Señora, pero hay que ver,
tu berretín de matrona,
si te acordás de Ramona,
abonale el alquiler.
No te hagás la rastacuer,
desparramando la guita,
baja el copete m'hijita
con tu vida bacanada,
pero si sos más manyada
qu'el tango La Cumparsita.

De la letra del tango "Tortazos", de Enrique Maroni, para Gardel.

Rastacuer viene del francés rastaquouere: denominación que dan los parisienses a los extranjeros que pretenden llamar la atención derrochando dinero. Da el sentido de vividor, advenedizo.

Bacán (tu vida bacanada - tu vida al estilo bacán): proviene de back hands, término acuñado por los obreros ingleses que participaron en la construcción del subte A de Buenos Aires, que se realizó con una zanja a cielo abierto. Los supervisores los controlaban con las manos en sus espaldas. Daba el sentido de alguien que se ocupa de un negocio sin esfuerzo, aprovechando el sudor ajeno. 

Manyada, en este caso, significa "más conocida". En otros usos, se refiere a comer.

Es el caso del "gloria y olor" cuando los niños cantan el Himno a Sarmiento; cuando el verso, en verdad, dice: "gloria y loor". Pero los niños están excusados porque están aprendiendo.

Peor les ha ido a los adultos, hasta aquellos que subieron la letra de la marcha "Mi Bandera" a la página del Ministerio de Cultura:

Todas las letras buscadas en Google dicen:

"A San Lorenzo se dirigió inmortal"

Cuando la verdadera letra dice:

"En San Lorenzo se erigió inmortal"

Menudo error. Les aseguro que cuesta conseguir una partitura de los años cincuentas. Ni los docentes, ni las autoridades educativas son muy propensos a aceptar este error. Uno entiende lo que sabe.

jueves, 12 de diciembre de 2013

«ELÍ, ELÍ, ¿LAMÁ SABAKHTHANÍ?»



¿Cómo aprende a cruzar la calle un ser humano?


Algunos contestarán que, cuando el niño o la niña tienen unos cuatro o cinco años, el padre o la madre toman su mano (“Dale la mano a papá, o a mamá”) y comienzan a explicarle que hay que mirar para ambos lados de la calle, fijarse que no viene ningún automóvil o que está lejos, que no es prudente correr y arriesgarse, etc. Si respondieran esto, estarían equivocados. El aprendizaje comienza mucho antes.

Cuando el hijo todavía no sabe caminar, en muchas culturas se recurre a una estimulación temprana, generalmente cantando una canción. En nuestra tierra es popular una en la que el padre, o algún otro familiar cercano, levanta su mano y la hace oscilar rotando la muñeca, a la vez que canta: “¡Qué linda manito que tengo yo! / Graciosa y chiquita / Que Dios me dio”.

El bebé mira, observa, al principio inerte. Pero su sistema cognitivo es una esponja ávida que absorbe todo lo que puede de su entorno. En algún momento reacciona, levanta su mano y trata de responder al estímulo por imitación. Es la primera referencia a la mano que aprende.

Más tarde, su sistema nervioso llegó a un grado de madurez que le permite ensayar traslaciones; hasta que aprende a caminar. Al principio causa gracia y mucha ternura ver la torpeza de sus movimientos; hasta que el cerebro ajusta el equilibrio fino. Parece un borrachito. Pero progresa rápido. Durante esta etapa va adquiriendo un lenguaje, comprende más de lo que puede expresar y entiende muchas cosas simples. Es cuando uno le pregunta: ¿dónde está tu mano? Y levanta una. O bien, ¿dónde está tu nariz? Y la señala o la toma entre sus dedos. No podría “darle la mano a papá” si no supiera dónde está su mano.

Pero, todavía no cruza la calle ni siquiera de la mano; a menos que sea un lugar muy tranquilo, de muy poco tránsito. Al principio uno no se arriesga a que tenga un traspié justo cuando lo llevamos sobre la calzada. Por seguridad lo alzamos y cruzamos la calle con el hijo en brazos. Aunque él o ella están aprendiendo, pese a la pasividad.

Después, cuando la seguridad de sus movimientos y su experiencia de vida resultan suficientes, es cuando uno se atreve a explicarle lo que hacemos al llevarlo de la mano, que es la respuesta errónea del principio. Generalmente esto ocurre cuando comienza su educación primaria o muy poco antes. Posteriormente uno le dice: “papá te mira, avísame cuándo vas a cruzar solo y yo te digo si está bien”. Esto, es claro, en una calle de poco tránsito.

Así, de a poco, va logrando independencia. Un día podrá cruzar sin supervisión a hacer una compra y, no mucho después,  la avenida atestada de vehículos.

Es un proceso gradual y lento. Jamás podríamos encerrar a nuestro hijo en una burbuja de cristal tibia y confortable, llevarle la comida y toda la educación seglar que le haga falta, sin que tenga ningún contacto con este peligroso mundo, y esperar que, cuando cumpliera la mayoría de edad, saliera de la burbuja al mundo sin que peligre su vida. Sería la mejor manera de asesinar a quien pretendemos proteger. Uno no le explica a un aspirante a piloto cómo se maneja un avión e inmediatamente le exige que haga alta acrobacia aérea. Primero aprende a volar, acompañado, guiado. Luego vuela solo. Más tarde se le enseña la acrobacia elemental para que pueda tener un mínimo de recursos ante alguna emergencia con su avión. Y, solo después, si él quiere, (porque arriesga innecesariamente su vida) está en condiciones de hacer “cosas grandes”.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el título principal, con las palabras de Jesús en el madero, como registra Mateo? (Mateo 27: 46)


Un juicio universal, que asienta jurisprudencia eterna.

Hace algo más de seis mil años que venimos viviendo y atestiguando en un juicio de importancia universal. Satanás se rebeló contra Jehová con mucha inteligencia. No planteó una cuestión de fuerza, de poder. No, puso en tela de juicio la integridad y la generosidad de Dios mismo con sus creaciones. Sugirió que Dios no daba todo lo que podía dar a sus criaturas. Más tarde, hasta se atrevió a poner en duda la lealtad de los que aman a Dios diciendo que lo hacían por interés y que lo maldecirían en su propia cara si les quitaba su favor. ¡Pobre Job, le tocó bailar con la más fea! Pero, ¡qué bien bailó! ¡Cómo le cosió la boca al Mentiroso! (Aunque el Mentiroso es obstinado y libró su boca más tarde,  para seguir acusando un tiempo más)

De eso se trata. De juicio, de testigos. Testigos de Jehová y testigos de Satanás. El mundo muestra el resultado de la rebelión y los leales a Dios los frutos de vivir de acuerdo a las normas divinas. El contraste es evidente. Los testigos demuestran quién decía la verdad y quién fue el mentiroso asesino. Todos los testigos, los que están con Dios y los que le ignoran o le desprecian. Nuestras acciones fundamentan el juicio. Las acciones de toda la humanidad.


Los testigos deben dar testimonio independiente.


Un testigo comprado no sirve. Un muñeco de ventrílocuo, tampoco. Un testigo con validez legal, para que el juez pueda basar su decisión judicial de acuerdo a derecho, debe ser espontáneo y veraz. Quizás aporte una parte de la verdad. Quizás tenga cierto punto de vista. Pero debe ser independiente y veraz. El testigo habla por sí mismo, no sirve si otro habla a través de él.

En algún momento, aunque Dios es un Padre que nos lleva de la mano,  vamos a tener que cruzar la calle solos.

El testimonio no es una demostración de fuerza o de habilidad. Es, más bien, una manifestación de voluntad, de lo que hay en nuestro corazón.

Dios no nos pide que hagamos cosas imposibles para un ser humano. Espera espontaneidad y Él pone el resto, lo que no podemos hacer.

David no salió contra Goliat porque Dios lo empujó. Un muchacho insignificante, sin entrenamiento militar, sin armadura, salió con la furia y la decisión de un león contra un gigante, cuando el rey y el ejército de Israel estaban inertes, sin saber qué hacer. El corazón de David hizo que enfrentara con arrojo a quien había ofendido y desafiado a su más grande Amor, Dios mismo, el Dios de David, Jehová. ¿Potenció Dios la fuerza de la piedra? Probablemente. Pero el testimonio no lo dio la piedra.

Cuando los levitas que portaban el Arca debían cruzar el Jordán, crecido y torrentoso, era humanamente imposible que llegaran a la otra orilla. Pero ellos tuvieron que entrar sus pies en el agua para que Dios después abriera el paso sobre el lecho seco. Dieron testimonio de fe inquebrantable a Jehová entrando en el río sin saber qué iba a pasar. Una vez que atestiguaron, Dios les allanó su senda. Pero empezaron a cruzar sin ayuda. Mostraron qué había en sus corazones. Dieron testimonio a favor del Dios de Israel.

Así como a Jesús le retiró Su espíritu cuando llegó el momento supremo, nosotros también debemos esperar que en algún momento de la tribulación tengamos que valernos solos, por nosotros mismos. A fin de cuentas, debemos dar el testimonio final, y tiene que ser independiente y veraz.


¿Qué conclusión saco?

Sobreproteger  al rebaño no es bueno; abandonarlo, tampoco. ¿Qué hacer?

Humildemente, pienso que lo mismo que con un hijo. Primero de la mano, después viendo desde atrás y, alguna vez, solo. Un poco de experiencia previa  antes de la carrera final. Entrenamiento. Vivir sin miedos, atreverse a caminar en las sendas de Jehová, pero sin esperar que siempre sea el pastor quien elija el bocado de pasto que nos vamos a llevar a la boca. Somos ovejas, pero Dios nos dio libre albedrío. Aprendamos a caminar solos, pero con Jehová en el corazón, para que salvaguarde nuestros pasos.

Es preferible tropezar ahora y aprender, que caer después en la tribulación, para siempre. Alguna vez vamos a tener que caminar, cruzar o volar solos.

¿La fórmula? Conocimiento, amor y equilibrio.



martes, 26 de noviembre de 2013

Piénsalo


Todos quieren volver a la naturaleza, solo que no a pie.

                            Petra Kelly

Pesa sobre el hombre esta especie de maldición: que siempre necesita saber lo que ignora, y nunca tiene ocasión de hacer uso de lo que sabe.
                          
                             Johann Wolfgang von Goethe

La ausencia hace disminuir las posesiones pequeñas pero aumenta el valor de las grandes, de la misma manera que el viento extingue una pequeña llama, pero aviva un voraz incendio.

                            La Rochefoucald


jueves, 21 de noviembre de 2013

Dr. Jekill and Mr. Hyde







Alguna vez fue una nenita encantadora. Dulce, tierna, inocente, de sonrisa hospitalaria, muy cariñosa. Yo le decía "mi Osita Koala" porque me abrazaba colgándose de sus brazos y rodeándome con sus piernas, como los ositos koala a los árboles.

Después fue creciendo y yo madurando (que es un eufemismo por envejeciendo). De vez en cuando me daba alguno que otro abrazo como los de antes, pero sin las piernas, es claro. Además, no hubiera estado seguro de poder soportarla; sobre todo ahora, que estoy tan maduro que diría que "a punto de pudrirme".

Hoy es una joven mujer que sigue siendo dulce -como la miel-, tierna, inocente, cariñosa, romántica y soñadora. Hace rato que ya no me abraza como una koala, ya tiene otro árbol que ella eligió.

Cosas de la vida. Este "maduro" hombre sigue caminando solo la vida y con un abrazo menos. En realidad no estoy solo: somos dos que caminamos por el mismo rumbo. Uno es un hombre que la ama y quiere que sea feliz; el otro, es un monstruo egoísta que quisiera que no hubiese crecido para que no se fuera. Dr. Jekill and Mr. Hyde, ni más ni menos.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿PARA QUÉ SIRVE EL PSICOANÁLISIS Y QUIÉN FUE EL MEJOR PSICOANALISTA?




El psicoanálisis sirve para hablar y construir una imagen de uno mismo sin la distorsión de nuestra engañosa conciencia. El psicoanalista sirve de "espejo", ayudándonos a comprender nuestras propias flaquezas y desatinos.

Algunas personas logran con ello perdonarse algunas cosas propias, porque en toda comprensión de la razón de una conducta hay un principio de perdón. Pero lo que todos logran alguna vez, si persisten, es perdonar a los demás sus propias debilidades, a través del conocimiento de las propias. Hay rasgos de nuestra personalidad que nunca cambiarán en este viejo sistema, pero la comprensión puede ayudar a limarle los bordes filosos que dañan a los demás y nos alivia para poder convivir lo mejor posible con lo que no podemos cambiar.

Generalmente lleva bastante tiempo lograr algún avance en ciertas cuestiones; los seres humanos no somos simples como para que otro hombre o mujer, por capaz que sea, pueda lograr algún progreso inmediato.

"Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, 4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?». 6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». 8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, 10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». 11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante». (Juan 8 : 3-11; Levoratti-Trusso)

Nunca nadie colocó un "espejo" delante de tantas personas en tan poco tiempo. Esto, para mí, convierte a Jesús de Nazaret en el mejor psicólogo de todos los tiempos. ¿Usted qué opina?

domingo, 17 de noviembre de 2013

Empezar a ser




El amor es lo más destacable de todo cuanto existe, desde el mismo momento en que la Palabra Inspirada dice: “8 El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor.” (1ª de Juan 4: 8) y, también, “Dios es amor” (1ª de Juan 4: 16, 2º párrafo, ab initio)

La Sociedad bien ha enseñado que Dios no creó todo por necesidad, sino por amor. Jehová es el Creador y la fuente de vida, de forma que no solamente es el Creador, sino el Sostenedor de todas las cosas. Las cosas son y se mantienen por Amor.

El papel destacado del amor fue enseñado por Jesucristo: “35 Y uno de ellos, versado en la Ley, preguntó, para probarlo: 36 «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» 37 Él le dijo: «”Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” [Deuteronomio 6: 5]. Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo, semejante a él, es este: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” [Levítico 19: 18]. 40 De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas».” (Mateo 22: 35-40)

Más tarde, por inspiración, las Escrituras, registran: “8 No deban a nadie ni una sola cosa, salvo el amarse unos a otros; porque el que ama a su semejante ha cumplido [la] ley. 9 Porque el [código]: «No debes cometer adulterio, No debes asesinar, No debes hurtar, No debes codiciar», y cualquier otro mandamiento que haya, se resume en esta palabra, a saber: «Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo». 10 El amor no obra mal al prójimo; por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.” (Romanos 13: 8-10) Ver: 1ª a los Corintios 13: 1-8.

Pero entonces, ¿no somos todos pecadores? ¿No es el corazón traicionero? Sí, somos pecadores y el corazón es traicionero (Romanos 3: 23;  Salmos 51: 5;  1ª de Juan 1: 8;  Jeremías 17: 9)  ¿Por qué peca una persona? Tanto que sea perfecto como imperfecto: por falta de amor. Adán pecó por falta de amor.

La única esperanza de no pecar se basa en poder llegar a amar al máximo, hasta las lágrimas, hasta el dolor, hasta el sacrificio, de todo corazón, con cuerpo y vida, con el gozo de dar. Sea a Dios o a los seres humanos, hombres o mujeres, da lo mismo. La única garantía que podemos llegar a tener es el amor. Si amamos santificamos al objeto de nuestro amor, sacralizamos la relación: madre, padre, hermanos, hijos, amigos, esposos. “El amor no obra mal”.

Dios puso amor y la capacidad de amar en nosotros. Fuimos creados a su imagen y semejanza. También se nos dio un talento de amor. Algunos, como el esclavo indolente, temen desagradar al Amo y entierran su amor por temor a perderlo “negociando” [Mateo 25: 24-30]. ¿Qué dice el Amo? “18 No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor ejerce una restricción. En verdad, el que está bajo temor no ha sido perfeccionado en el amor.” (1ª de Juan 4: 18) Nosotros somos imperfectos y pecadores; pero no hay límite para nuestra capacidad de amar. Si no fuera así, estaríamos perdidos. Ni el rescate podría salvarnos. Porque para que el rescate sea efectivo, debemos conocer, amar y ejercer fe. Pero si traslado montañas y no tengo amor, nada soy. (1ª a los Corintios 13: 2)

El que ama imperfectamente, con una restricción, con reticencia, tiene más posibilidades de pecar que el que ama sin tapujos, con libertad y entrega. Por eso Dios dice: “Contra el amor no hay ley.” El que ama sin medida, sin más medida que no ofender a Dios ni al amado, cumple con la ley, porque la ley es un código de amor. (Vea Gálatas 5: 22 y 23, la deducción es automática. Vea, también, que pone al amor en primer término) [1]

¿No corremos el riesgo de llorar? ¿No es osado el compromiso íntimo, profundo, sentimental? Sí, cuando se crean lazos se corre el riesgo de llorar. La vida es riesgo. No por eso dejamos de vivir. Inquieran a Jehová si no “lloró” por nosotros.

¿Qué hizo Jehová con Caín? Le advirtió y lo dejó hacer. No puso un ángel con una espada flamígera alrededor de Abel; no le prohibió acercarse a su hermano. Dios le dio libre albedrío al hombre. Jehová se respeta a sí mismo y respeta a sus creaciones. Lo dejó hacer (porque "[el amor] tod[o] l[o] espera"  [2] (1º a los Corintios 13: 7). Caín hizo un desastre. Pero nada que Dios no pueda arreglar a su debido tiempo.

Los hombres no pueden ser más que Jehová. Un consejo, una advertencia, no es una orden, mucho menos, una ley. Jehová no actúa de esa manera. Los consejos se aceptan o no, no se obedecen. Las leyes y las órdenes sí deben ser observadas. Como vimos, amar es una obligación. Lo demás es vida, lo demás es riesgo.

Si amamos con todo, cuerpo y vida, corazón y espíritu, el riesgo se minimiza o desaparece. Está escrito: si no podemos amar, nada somos. Solo se trata de vivir, solo se trata  de empezar a ser…



Ramos Mejía, 31 de octubre de 2013.


Por si no lo pensó:

[1]  El pueblo de Israel tenía la ley grabada en piedra. Sin embargo, el profeta de Dios dijo, en su Nombre, que Dios alistaría un pueblo que tendría la ley grabada en el corazón. El corazón, metafóricamente hablando, simboliza la personalidad del hombre en su estado más profundo, la fuente de sus deseos, sus valores y metas, lo que lo mueve a actuar y buscar. Este corazón es uno solo. El "corazón traicionero" de Jeremías 17: 9 es el mismo de Jeremías 31: 33 y el de Mateo 22: 35-40. ¿Grabaría Jehová la ley en nuestros corazones para que luego la traicionáramos? ¡Un rotundo NO! La única manera de conciliar estas dos expresiones es considerando que el corazón y la personalidad se pueden convertir. ¿Cómo? Por amor, es claro. La secuencia sería: Conocimiento de la verdad, fe, amor, arrepentimiento y conversión. Pero, sin amor no puede haber arrepentimiento y, sin él, tampoco conversión. Aún así, el amor y la conversión no nos quitan la calidad de pecadores. ¿Cómo evitar pecar contra el prójimo [3]? Nuevamente amando. Porque pecar contra otro implica automáticamente que no lo amo como a mí mismo. Si lo amo menos que a mí estoy siendo injusto, inicuo. [in: partícula negativa; aequus: igual. Que no trata por igual; que no observa la equidad; desparejo; injusto. Vea Lucas 11: 13].

«31 “¡Mira! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 32 no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, ‘el cual pacto mío ellos mismos quebrantaron, aunque yo mismo los poseía como dueño marital’, es la expresión de Jehová.”
33 “Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días —es la expresión de Jehová—. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos, y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.”
34 “Y ya no enseñarán cada uno a su compañero y cada uno a su hermano, diciendo: ‘¡Conozcan a Jehová!’, porque todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos —es la expresión de Jehová—. Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado.”» (Jeremías 31: 31-34)

«6 Pero ahora [Jesús] ha obtenido un servicio público más admirable, de modo que también es mediador de un pacto correspondientemente mejor, que ha sido establecido legalmente sobre mejores promesas.
7 Porque si aquel primer pacto hubiera estado exento de falta, no se habría buscado lugar para uno segundo; 8 porque él encuentra falta en el pueblo cuando dice: “‘¡Mira! Vienen días —dice Jehová— y celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 9 no según el pacto que hice con sus antepasados en [el] día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque no continuaron en mi pacto, de modo que dejé de interesarme en ellos’, dice Jehová”.
10 “‘Porque este es el pacto que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días —dice Jehová—. Pondré mis leyes en su mente, y en sus corazones las escribiré. Y yo llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.
11 ”’Y de ningún modo enseñarán ellos cada uno a su conciudadano y cada uno a su hermano, diciendo: “¡Conoce a Jehová!”. Porque todos ellos me conocerán, desde [el] menor hasta [el] mayor de ellos. 12 Porque seré misericordioso en cuanto a sus hechos injustos, y de ningún modo recordaré más sus pecados.’”
13 Al decir él “un nuevo [pacto]” ha hecho anticuado al anterior. Ahora bien, lo que se hace anticuado y envejece está próximo a desvanecerse.» (Hebreos 8: 6-13)

«19 Y ciertamente les daré un solo corazón, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos; y ciertamente removeré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis propios estatutos y guarden mis propias decisiones judiciales y realmente las ejecuten; y realmente lleguen a ser mi pueblo y yo mismo llegue a ser su Dios”’» (Ezequiel 11: 19-20)

«26 Y ciertamente les daré un corazón nuevo, y un espíritu nuevo pondré dentro de ustedes, y ciertamente quitaré el corazón de piedra de su carne y les daré un corazón de carne. 27 Y mi espíritu pondré dentro de ustedes, y ciertamente actuaré de modo que en mis disposiciones reglamentarias anden, y mis decisiones judiciales guarden y realmente ejecuten.» (Ezequiel 36: 26-27)


[2] Jehová no usó la presciencia para saber si Caín iba a matar a Abel; simplemente le advirtió, lo amó, respetó su libre albedrío y esperó que él reflexionara y corrigiera su rumbo. De haber usado la presciencia, hubiese faltado a su palabra (Isaías 55:11 -Él le otorgó libertad de elección al hombre-) y también habría sido partícipe del pecado de Caín, pero eso es imposible: es impensable que Dios falte a su palabra y que incurra en pecado.

[3] Prójimo es un concepto, etimológicamente cognado con próximo, que puede utilizarse como sinónimo de semejante, cercano o vecino. En lingüística histórica, se llama cognados o dobletes a aquellos términos con un mismo origen etimológico, pero con distinta evolución fonética. El vocablo se deriva del latín cognatus, de co- (con) y -gnatus, natus, participio del verbo latino nascì "nacer". Su traducción literal sería consanguíneos, con un mismo antepasado, o relacionado por una misma naturaleza, característica o función análoga. [Copiado de Wikipedia]