Cuando trabajaba en la mesa de dinero del Chase Manhattan Bank N.A. teníamos un cliente que invertía dinero en las operaciones. Se llamaba algo sí como Compañía General de Combustibles S.A. y su presidente era homosexual. Casi todos los empleados también eran de la misma condición. De la única que estaba seguro que no era homosexual era la recepcionista; un minón infernal que rajaba la tierra. La mano derecha de este presidente era un muchacho de unos 25-30 años, muy mariposón: "Ayyyy, Carliiiitooos, ¿cómo te va?".
Yo lo trataba como a cualquier persona y hasta fui más de una vez a tomar un café en medio de Florida, a la vista de todos. Nunca me preocupó lo que pudieran pensar los demás. (Pese a que una secretaria ejecutiva me dijo una vez que si seguía yendo a tomar café con él no me hablaba más)
Soy de los que siguen pensando que la homosexualidad es una enfermedad mental; pero así como no cambio el trato con quien padece un cáncer, o una afección cardiaca, o es daltónico, no tengo por qué maltratar ni discriminar a este tipo de enfermos. En el trato personal -y mientras no medie la intención manifiesta de tener una relación homosexual conmigo- todo es tan normal como cuando converso con cualquier otra persona.
De verdad, a mí -persona- no me importa lo que hagan con sus vidas. Yo no soy juez de nadie. Sin embargo, como alguien que conoce lo que va a pasar, sí me mueve a prevenirlos; como un médico que ve que tenés una enfermedad grave y mortal. Te avisa, es un deber humano, por respeto a la vida preciosa de ese ser.
En una congregación del Gran Buenos Aires de los testigos de Jehová hay dos matrimonios heterosexuales en los que los respectivos hombres eran (o son) homosexuales. En un caso la mujer lo sabe y en el otro no. Ambas parejas funcionan sexualmente bien y son felices. Los dos hombres conocieron a Dios y su Palabra y actuaron en consecuencia; rehicieron sus personalidades y adecuaron sus conductas a las normas del Amo . Debe haber costado mucho, un esfuerzo titánico, únicamente posible si se tiene un amor intenso por el Creador. El mismo esfuerzo que lleva dejar el cigarrillo, o la droga, o una desviación de otra clase. El cambio es posible.
Por eso Dios los va a condenar a muerte si no adecuan sus conductas a sus normas justas. Si no fuera posible el cambio, un Dios de amor y de justicia usaría su poder para modificar las cosas y no segar sus vidas. Pero ellos pueden y no quieren. Renuevan la rebelión original despreciando la guía de Dios para reemplazarla por un libre albedrío mal entendido.
De verdad duele ver su muerte a futuro; un futuro muy cercano. La verdadera discriminación es dejarlos hacer su voluntad y no avisarles. Es casi lo mismo que alcanzarle un revólver cargado a un suicida, o ver inerte cómo un ser humano se arroja de un edificio.
No espero ganar un concurso de popularidad con esto. No sólo está de moda ser "amplio" y pensar que la sexualidad es más compleja de lo que se creía (como el paramecio, que tiene 32 sexos. http://fortanete.cjb.net/cgi-bin/foro.php?foro=pregunton&msg=140:1); ahora el sexo es una elección personal, de derecho.
No solo las personas tienden cada vez más a hacer lo que les viene en gana, sino que aumentan el agnosticismo o el ateísmo extremo. Parece anticuado ser creyente. Dentro de poco tiempo hasta los hechos parecerán darles la razón: todas las religiones del mundo van a ser destruidas completamente, comenzando por la cristiandad. Parecerá el triunfo del racionalismo y de una forma de ver la vida que traerá -para los incautos- la esperanza de un mundo mejor bajo su gobierno, el gobierno humano. En realidad será Dios mismo el que estará usando un enemigo suyo para atacar a otro opositor. Una ilusión mundana que durará hasta que intenten tocar a sus verdaderos adoradores y provoque la aniquilación competa del sistema inicuo actual en Armagedón.
Disculpen, digan lo que quieran, pero no podrán echarme en cara que no les avisé.
Ojalá que alguien oiga, aunque más no fuera uno.
Tempting the Moon
Hace 2 años
