No se vende, pero fue comprado

El contenido de este blog no puede ni debe ser vendido, pero ha sido comprado.
El tiempo que uno dedica a las cosas o a las personas es lo que las vuelve valiosas. Cuando doy mi tiempo a algo estoy cediendo mi vida, la vida que transcurre en ese tiempo. El receptor termina teniendo algo mío. Esta es la clave para cumplir con el mandato de Levítico 19: 18: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Pero Jesús nos dio un nuevo mandamiento: Amar al prójimo más que a uno mismo, hasta dar la vida por él. (Juan 15: 12-13) Salvo para defender la integridad de algún integrante de la familia o de alguien muy amado, nuestro sacrificio no es beneficioso en la forma en que resulta el de Cristo. Perder la vida cruentamente en beneficio de otro no redime porque somos pecadores. Pero sí es posible dedicarle tanta atención a alguien que podamos afirmar que hemos dejado la vida en él o por él. No de manera cruenta o sacrificial, sino en cuanto a entrega y dedicación. Así como le dedicamos nuestra vida a Jehová, también es bueno darla por otro invirtiendo nuestro tiempo en él.
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martes, 1 de diciembre de 2015

Ojo por ojo



¿UNA LEY DE VENGANZA?

No hay duda de que la Biblia es el libro más publicado de todos los que se hayan escrito desde que el hombre existe (Se calcula que se han impreso unos 3.000 millones de ejemplares en más de quinientos idiomas). Si bien es innegable que es una obra muy particular, donde se pueden encontrar pasajes de gran belleza estética y moral, exactitud histórica, franqueza expositiva y hasta candidez, no todas las personas están dispuestas a aceptar que es una obra de hechura divina, a través de la pluma de unos cuarenta escritores que hicieron las veces de secretarios de Dios. Desde la creación de la Enciclopedia y con más fuerza en el último siglo y medio ha sido atacada por muchos intelectuales de gran talla; aunque, con el paso del tiempo, muchas de esas críticas fueron refutadas, para vergüenza de los sabios. No obstante, no se trata aquí de defender o atacar la veracidad de lo que la Biblia dice, ni de sostener su inspiración divina; sino de exponer lo que a mi juicio resultan errores de interpretación, a la luz de lo que pienso que el libro dice.

Suele decirse que la ley de "Ojo por ojo, diente por diente" es una ley proveniente de un Dios cruel y vengativo; Dios del mal llamado "Antiguo Testamento" (Hay profecías en las Escrituras hebreo-arameas que todavía no se han cumplido) y que resulta contrapuesto al Dios amoroso del "Nuevo Testamento".

Veamos, en primer lugar, qué dice exactamente la Biblia al respecto y dónde:

Éxodo, capítulo 21, versículos 23 al 27: (Compare con su traducción)

"23 Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe."
"26 Y en caso de que un hombre hiera el ojo de su esclavo o el ojo de su esclava y realmente lo arruine, ha de enviarlo como persona puesta en libertad en compensación por su ojo. 27 Y si es el diente de su esclavo o el diente de su esclava lo que él hace saltar de un golpe, ha de enviarlo como persona puesta en libertad en compensación por su diente."

Puede leerse el contexto desde el versículo 18, hasta el 36 inclusive.
Es notorio el respeto que ésta y otras normas demuestran por los esclavos, hasta compensar un diente con su liberación. Los esclavos eran liberados a la muerte del Gran Sacerdote (como sombra de lo porvenir; asimilando el fallecimiento del Gran Sacerdote a la muerte del Mesías) y en los años de jubileo (Había esclavos que caían en esa condición por no poder pagar una deuda y eran liberados totalmente, inclusive se le devolvían los bienes perdidos).

Levítico, capítulo 24, versículos 17 al 22:

"17 Y en caso de que un hombre hiera mortalmente a cualquier alma de la humanidad, debe ser muerto sin falta. 18 Y el que hiera mortalmente el alma de un animal doméstico debe dar compensación por ella, alma por alma. 19 Y en caso de que un hombre le causara un defecto a su asociado, entonces, tal como él haya hecho, así se le debe hacer a él. 20 Fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; la misma clase de defecto que le cause al hombre, eso es lo que se le debe causar a él. 21 Y el que hiera mortalmente a una bestia debe dar compensación por ella, pero el que hiera mortalmente a un hombre debe ser muerto."
"22 Una misma decisión judicial debe aplicar a ustedes. El residente forastero debe resultar ser lo mismo que el natural, porque yo soy JHWH el Dios de ustedes."

En el mismo libro de Levítico, pero en el capítulo 19, versículo 18, se lee:

"No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy JHWH."

La palabra "alma", que se utiliza en el texto ante citado, corresponde al hebreo "néfesh" que significa literalmente "lo que respira" o "un respirador", puede ser traducida también como vida, hombre o ser viviente, según el uso. En los textos hebreo-arameos no existe una dicotomía en el ser humano; para el judío bíblico, un hombre no tiene alma, es un alma (o un néfesh).

En cuanto al homicidio no intencional, la misma ley mosaica proveía ciudades de refugio. Los parientes del muerto tenían el derecho de matar al culpable (bíblicamente "el vengador de la sangre"), pero si éste llegaba antes a una ciudad de refugio, debía vivir allí y no podía ser tocado por los ofendidos.[1] En caso de que ocurriera la muerte del Gran Sacerdote antes que la del culpable de un homicidio no intencional, el homicida podía salir libre de la ciudad y ya no debía ser ejecutado por los deudos del occiso. Esto también prefiguraba la salvación traída por la muerte injusta del Mesías. Los homicidas intencionales eran expulsados de esas ciudades de reposo y entregados al vengador de la sangre o ejecutados como mandaba la Ley.

Deuteronomio ("Segunda Ley"), capítulo 19, versículo 21:

"Y tu ojo no debe sentirse apenado: alma será por alma, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie."

Todo el capítulo 19 es un contexto interesante para el análisis; también menciona allí a las ciudades de refugio. Aconsejo la lectura de los versículos 8 al 10 especialmente.

La Ley fue otorgada a Israel hasta que viniera "Aquél quien tiene las promesas"; consta de los Diez Mandamientos y unas seiscientas leyes reglamentarias. Esta ley cumplió tres propósitos:
1) Sirvió de guía moral y contención al pueblo de Dios, para distinguirlos de entre las naciones que estaban en manos del enemigo de Dios y protegerlos del Inicuo hasta la venida del Mesías, como tutor o hayo ("Por consiguiente, la Ley ha llegado a ser nuestro tutor [literalmente griego paidagogós, pedagogo] que nos conduce a Cristo, para que se nos declarara justos debido a fe. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo tutor." Gálatas 3:24-25).
 2) Para que el pueblo elegido se diera cuenta de que necesitaba imperiosamente un Salvador, ya que nadie era capaz de cumplir la Ley en su totalidad y una sola transgresión condenaba a muerte (el que hubiera cumplido a cabalidad la Ley  llegaba a tener el derecho a reclamar la vida de duración indefinida que Adán perdió. "Más bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte" -Santiago 1:14-15-, "Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor" -Romanos 6:23).
3) También algunas disposiciones de la Ley, como ciertos relatos, constituyen una sombra de lo porvenir o una prefiguración de lo que estaba en marcha ("Por lo tanto, que nadie los juzgue en el comer y beber, o respecto de una fiesta, o de una observancia de la luna nueva, o de un sábado; porque esas cosas son una sombra de las cosas por venir, pero la realidad, pertenece al Cristo" -Colosenses 2: 16-17).

Entonces, ¿qué significa el "ojo por ojo"? Ante todo, una ley de justicia: la compensación debe ser igual al daño ocasionado, de lo contrario, resta una deuda.

Adán era un hombre perfecto. Si cumplía los mandatos de Dios, jamás envejecería, ni enfermaría, ni moriría. Al rebelarse contra Dios, fue condenado a muerte y perdió su perfección. La prole de Adán heredó la imperfección de su padre y, con ello, la muerte; porque estaba todavía “en los lomos de Adán” cuando Adán pecó. Si Dios hubiera ejecutado a Adán el mismo día en que lo condenó, nadie podría haber nacido; hubiesen muerto con él. Sin embargo, Jehová retrasó la muerte de Adán para que su prole llegara a ser e hizo arreglos para que tuvieran una redención conforme a justicia. La sangre derramada por los sacrificios no valía lo mismo que la vida de Adán; ni siquiera si el sacrificio hubiese sido humano, porque sería un humano imperfecto y lo que había que comprar o rescatar era una vida perfecta, limpia de defectos, limpia de pecado. (La palabra hebrea que se traduce pecado significa literalmente "errar el blanco"). Jesús fue un hombre perfecto (un segundo Adán) que vivió una vida  totalmente libre de pecados. Él podía reclamar la vida de duración indefinida por justo derecho pero, en su lugar, murió como el peor de los criminales. La deuda generada por su sacrificio pagó el rescate correspondiente a la vida que Adán perdió; pero no para rescatar a Adán, que pecó voluntariamente y fue condenado por Dios, sino para rescatar a su prole inocente, que nació con un defecto heredado que la conducía a la degradación y la muerte,  ya no por voluntad.

"Pues, dado que la muerte es mediante un hombre, la resurrección de los muertos también es mediante un hombre. Porque así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados." -1 Corintios 15:21-22- "Así también esta escrito: «El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente». El último Adán llegó a ser un espíritu dador de vida" -1 Corintios 15:45-

Ahora, según creo, queda claro que la aparente rigurosidad y carácter vengativo de la Ley sólo apuntaba a poner en evidencia la magnitud del amor y la justicia de Dios, al proveer a su Hijo Unigénito como el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (vea la historia de Abrahán y el sacrificio de su hijo, que la "mano" de un ángel evitó, como prefiguración del sacrificio del Hijo de Dios; siendo Abrahán el JHWH menor y su hijo único el Mesías menor)

Por último, quiero hacer notar dos cosas: La primera, que ninguno de nosotros debería estar vivo si Dios hubiera cumplido intempestivamente su palabra.

"Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás"
"Y los días de Adán después de engendrar a Set llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas"  (Génesis 5:4)

"...,que un día es para JHWH como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3:8; Adán vivió 930 años)
"Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche" (Salmos 90:4; la vigilia duraba alrededor de 3 ó 4 horas de las que usamos nosotros, según la época del año. La noche se dividía en tres vigilias iguales, en un total de doce horas, pero su duración cambia según las estaciones).

La segunda, que Dios hizo las cosas de manera que la rebelión comenzada por Satanás el Diablo y la pareja humana no se interpusiera con su propósito (sólo lo retardó el tiempo suficiente como para resolver definitivamente una cuestión judicial sin precedentes, de la mejor manera para todos, con amor y misericordia hacia los inocentes)

"Además los bendijo Dios y les dijo Dios: «Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra." (Génesis 1:28)

"Así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado" (Isaías 55:11)

Está claro que yo creo que lo que la Biblia dice es verdad. No le pido a usted que crea lo mismo.

Pero, salvo error u omisión de mi parte, mi propósito consiste en mostrar que la ley del Talión no es una ley de venganza como muchos dicen, independientemente de que lo que está escrito en la Biblia sea verdad o falsedad material. Tanto sea un mito como algo real, lo que está escrito no es lo que se dice por ahí. ¿No le parece?




[1] Observe el paralelo que existe entre la ciudad de refugio y el Mesías: El pecado produce la muerte (Romanos 6: 23), pero el rescate del Mesías nos protege de ella. O sea, el condenado a muerte podía esconderse en la ciudad de refugio y cualquier pecador que ejerza fe en Jesús puede refugiarse de la muerte en él. Tan solo ejerciendo fe en su sacrificio y decidiendo abandonar la vida pecaminosa. Vea que era una dádiva al homicida no intencional; el paralelo es con el pecador no intencional (una vez conocida la verdad) a partir del cambio de conducta que produce ejercer fe en el sacrificio de Cristo. 

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